De la Línea

 A veces, del tumulto de líneas es cuando se hacen visibles las posibilidades del registro abstracto del cual nos encontramos, como seres humanos, provistos. Otras veces, es justamente lo contrario. Como si de una progresiva limpieza tomara finalmente forma aquello que, en el todo, parece invisible o imposible de percibir al ojo humano. Llamamos realidad a la forma percibida. Nos llamamos a percibir, a veces, solamente basados en el reconocimiento de aquello que hemos cristalizado en ese mismo proceso de percibir, pero, en esencia, somos, como esa esencia misma, la abstracción pura. Percibirla... vivir nuestra naturaleza más profunda.



















¿Cuánto hace falta que esté, para que el contraste nos dé un objeto? El ojo humano no es exhaustivo; ahorra esfuerzo, energía. Los procesos mentales que establecen un "algo", lo definen, no necesariamente lo ven. Ni siquiera es una cuestión de cantidad de información disponible, todo se resume a coger elementos esenciales que, de forma inmediata, son rellenados, completados; todo ello a una velocidad que se sobrepone a la posibilidad de cualquier proceso de lectura detallado y detenido... Algo es algo al ser definible, no por ser leído por completo. 






































Y ¿Cuántas líneas, cuántos elementos son necesarios para dar, de una idea de rostro, su carácter, su expresión, su halo particular?
Como expresaba Ernst Cassirer, «toda forma de existencia tiene su origen en un modo específico de ver, en una formulación intelectual y en una intuición de sentido».